Soy Rosa Pérez Antón, escritora.

Domingo 6 octubre 2024

Querida Irene.

Todavía No ha empezado el día.

Las formas en el exterior, sin luces que las definan, apenas son un recuerdo de días pasados. No me inquieta la sensación de lo desconocido y renuncio a lo que está ligado a un recuerdo que ya no soy yo.

Quizás reconoces la sensación, porque a veces lo hemos sentido. Agarrarse a lo que éramos nos trae problemas.

Ya sabes de lo que hablo: Todo por descubrir.

En este momento de mi vida, Irene, escribir me parece que es ceder al alma un espacio. Apenas me entrometo en el devenir de lo que surge en mi interior, de ese lugar que, de tan escondido, no reconozco como mío.

Eso me resulta cómodo.

Quiero abandonar el control, ceder lugares a otros que hay en mí. Ser más humana y menos yo. Que las Irenes que me encuentro también estén en mí.

En este camino, querida Irene, encontrarás lo que vaya sucediendo, algunas luces y bastantes sombras. También te compartiré los matices, los vislumbres o las distintas luces, luciérnagas incluidas, y las penumbras que apenas dejan ver por donde ando. La confianza y los miedos, las alegrías y la devastación o el dolor. En este espacio lleno de amor y respeto por el que hemos transitado en esta vida que compartimos nos iremos encontrado, Irene, si es tu deseo.

La soledad a menudo es mi complice ya sabes de mis largas ausencias. Pero siento que, es en los momentos en que me encuentro contigo cuando un diálogo interior, difícil de compartir con otros, se materializa y sucede la magia y la alegría. Las formas que toma me sorprenden. Lo humano siempre me sorprende. El mundo siempre me sorprende.

A veces me has preguntado la forma de acercarte a mi obra, al material que publico.

Pues aquí lo tienes, Irene, aquí estarán los fragmentos de un viaje de amor al interior. Junto a ideas y encuentros también te cuento aquí los eventos y lugares donde me detengo y muestro mi trabajo. Y los espacios virtuales en los que aprendo a estar aunque me cueste. Y me cuesta encontrar una forma en la que me sienta cómoda. Pero ya sabes que soy testaruda. A ver que te parece esta forma de hacerlo.

Cuantos enlaces encuentres entre estas letras, tómalos como una simple forma de acceder y no como algo intrusivo, por favor.

Son enlaces, opciones, en las que quiero que te sientas libre, como cuando paseamos por el botánico para observar las aves o plantas y semillas que allí encontramos. No siempre recogemos ramas o hojas. Responden, estos enlaces, a tu petición de seguir leyendo lo que escribo o hacerte con alguno de los objetos materiales en los que trabajo con la dedicación y amor que sabes que pongo en los procesos de materialización de lo que surge en mi alma. Esas alquimias sagradas.

Hemos hablado muchas veces de que vender es importante y, por eso, he matizado aquí algo al respecto. Así que, uno de los objetivos de meterme en todo este jaleo virtual es vender, no quiero engañarte. Tampoco te miento si te digo que no es lo principal en la actualidad. Es más que se defina la niebla de un diálogo interior. Es importante ser honesta y despejar el camino de dudas.

Sí me mueve, en la construcción de este paraje, la alegría que me produce encontrar la pista de otros viajeros en las entrañas de internet, esa maraña de seres sin vida, planos, indiferenciados y poco creíbles que nos confunden tanto, saber en qué están cuando no los veo los que sí reconozco como compañeros de viaje, contribuir a que sigan trabajando desde donde lo hacen y no desde la forma masiva e industrial de producción que abunda en nuestra sociedad. Hace tiempo que sabemos que con el dinero no solo compramos objetos. Hacemos posibles modelos que queremos ver en el mundo. Por eso es importante reflexionar sobre lo qué compramos y ser visionarios del futuro que creamos al apoyar con nuestro dinero.

Porque, como tú, Irene, creo que hay muchas formas de hacer las cosas, creo que todas las formas son importantes y porque creo que cada vida, cada forma de manifestar la vida, incluso la mía o la tuya, son joyas de una belleza y profundidad que me estremece e intentamos contribuir a que sigan en el mundo. Porque eso se diluye en la masificación y la poca reflexión con la que transitamos, a unos ritmos tan rápidos e insostenibles, que nos han agotado y quitado fuerzas en nuestro pasado y no queremos que nos siga pasando. Hace tiempo que nos plantamos y nos bajamos del tren para andar más despacio.

Vivir es sorprenderse, y llorar y reír de puro amor por darse cuenta de lo que es estar vivo y de que otros seres también lo estén. Y estar vivo es atender a las manifestaciones únicas de cada ser y ofrecerles cuidados sin abandonar la esencia que nos mueve a seguir viviendo en la dirección que nos empuja nuestro deseo.

Sabes que te quiero y que te agradezco desde mi alma todo lo que aportas a la vida. Me siento alegre y llena de amor por la oportunidad que me da el destino de compartir vida contigo.

Que las musas nos sigan acompañando en este camino que ahora andamos. Que disfrutemos de él y de la compañía de otros seres con los que nos encontremos, que sigamos encontrando luciérnagas para que la oscuridad no nos inquiete y que nuestros sentidos se sigan abriendo a la belleza y a la sorpresa en cada paso que demos.

Como dice otro viajero querido, vivir más de hallazgos que de búsquedas.

Sorprendernos a cada paso.

Seguiremos escribiendo siempre, querida Irene.

Un abrazo sentido.

Rosa

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